La exhibición Jugarreta, en el Centro Cultural Palacio La Moneda (CCPLM),  presenta la mirada de once artistas chilenos en torno al juguete. Esta es la cuarta propuesta curatorial sobre arte contemporáneo generada específicamente para este espacio de exhibición en el CCPLM, y que acompaña a sus habituales muesrtras patrimoniales, [1] en este caso Juguete Nacional, que reúne una colección de juguetes fabricados en Chile entre 1915 y 1975.

Jugarreta consigue combinar bajo un concepto muy simple –el juego como motor creativo y el juguete como material constructivo- elementos que despiertan el interés de un público amplio, tanto especializado como principiante.

 

Norton Maza, Obra final. Cortesía CCPLM

 

La exhibición transita por la experiencia del juego como una instancia de participación y vivencia de nuevas realidades, las cuales provocan una distorsión del mundo como lo conocemos a través de una mirada lúdica. En el juego, las reglas y escalas varían según la necesidad de la aventura desarrollada por el jugador.

Jugarreta hace eco de esta premisa y exhibe una diversidad de procesos que apuntan a estas múltiples posibilidades, encontrando detrás de cada obra seleccionada una visión muy íntima y una suerte de liberación por parte del artista.

El juguete, elemento que unifica y canaliza esta diversidad de reflexiones, es abordado desde su capacidad identitaria, esto es, como representación alternativa y libre de las certezas de la sociedad contemporánea sobre sí misma. El juguete es también aquí presentado como lugar de vivencia insubordinado de lo cotidiano, sin temores, pero también como un depósito de nostalgias, lazos emocionales y fantasmas ocultos. En este contexto, cada pieza aparenta una doble naturaleza -liberación y exploración- que invita al espectador a tomar partido como crítico y jugador, y probar adentrarse en la piel de variados personajes, abrir una ventana a la niñez, someterse al azar o crear un mundo nuevo por completo bajo su control.

 

Pablo Ferrer, Still Life nº10 y nº11. Cortesía CCPLM

 

Las pinturas de gran formato de Pablo Ferrer, Still Life nº10 y nº11, son parte de una serie que cita al multifacético artista visual, escritor y pensador francés Pierre Klossowski. Refiriendo siempre a una épica estrechamente relacionada al género pictórico, esta vez tras las huellas de Klossowski, los personajes modelados a partir de juguetes representan a Ganímedes siendo raptado por Zeus-águila que busca hacerlo su amante. Atendiendo a los detalles, los personajes parecen estar suspendidos en un eterno viaje al Olimpo, sumergidos en un tiempo mítico e inmortal.

 

Pablo Ferrer, Still Life Nº 10, 2006, Óleo sobre tela, 200 x 140 cm. Cortesía CCPLM

 

Pablo Ferrer, Still Life Nº 11, 2006, Óleo sobre tela, 200 x 140 cm. Cortesía CCPLM

 

En la misma línea de trabajo relacionada a la pintura como género, Jorge Cabieses-Valdés y Norton Maza exhiben imágenes apocalípticas en las cuales el juguete es quien nos conduce a la ficción del horror. Obra final, de Maza, parece ser el punto culminante de una guerra en la que todo ha sido destruido: una premonición que el artista presenta lúdicamente valiéndose de un imaginario propio de la pintura barroca (en la escena incluso aparece un Cristo que se arroja al vacío con cohetes en sus manos). Cabieses, en una cita a las obras del barroco colonial latinoamericano, encierra en fanales de vidrio tres pequeñas escenas de desastre bajo el título de Fuentes para la paz, el dinero, el amor y la salud. Esas pequeñas fuentes de agua de “feng shui” casero son intervenidas con juguetes que emulan cuerpos humanos y mecánicos mutilados; su acumulación es retocada con pintura al óleo, la cual destaca lo perverso de su confección.

 

Norton Maza, Obra final, 2009, Fotografía Analógica, 215 x 144 cm. Cortesía CCPLM

 

Jorge Cabieses-Valdés, Fuentes para la paz, el dinero, el amor y la salud (detalle), 2004, Fuentes de agua, fanales de vidrio, figuras a escala, óleo, dimensiones variables. Cortesía CCPLM

 

Personajes del siglo XX, de Marcela Moraga, es una serie de fotografías trabajadas en conjunto con Armando Saragoni donde son representados tres hitos de la historia del siglo pasado por piezas de Playmobil. Las piezas -tituladas  Hitler, Lenin y Allende- nos muestran al juego como una versión manejable de la realidad, llena de accesorios y colores que nos invitan a ironizar sobre los hechos que parecen más dramáticos u obviar las profundas contradicciones ideológicas implícitas en ellos.

 

Marcela Moraga, Personajes del siglo XX (Allende), 2003, Diapositiva 35 mm e Impresión digital. Fotógrafo: Armando Saragoni. Cortesía CCPLM

 

La obra instalativa de Jorge González Lohse, Provincia señalada, El mal y Gabinete del coleccionista –parte del proyecto Modelos para el Comportamiento-, se nutre del imaginario gráfico y lingüístico del Chile reciente para mostrarlo como un campo en disputa, bombardeado desde sus inicios por diversas influencias políticas, sociales y culturales a nivel local y global. El juguete, en palabras del propio artista, funciona en la serie como un puente de comunicación, un lazo emocional y una posibilidad metafórica. El objeto es presentado como un motor de la nostalgia, así como el contenedor de una memoria colectiva en construcción.

 

Jorge González Lohse, Provincia señalada, El mal y Gabinete del coleccionista (del proyecto Modelos para el Comportamiento), 2005, Instalación en técnica mixta, dimensiones variables. Cortesía CCPLM

 

Jorge González Lohse, Provincia señalada, El mal y Gabinete del coleccionista (del proyecto Modelos para el Comportamiento). Detalle. Cortesía CCPLM

 

A partir de una serie de objetos encontrados y piezas de artefactos electrónicos, Bad Robot, de Elisa Balmaceda, sofistica un meccano o “juego para armar”, un aparato cuya complejidad funcional es remitida a la inutilidad propia de un juguete infantil. El Mazapán S/T de Cecilia Avendaño, por su parte, tensiona al máximo las posibilidades de la fotografía digital en una era en la cual es imposible distinguir a simple vista entre una imagen real y una ficción. A través del retrato fotográfico como ancla a los rasgos de humanidad, la artista genera un rostro absolutamente raro, en el cual su sobrenatural parecido a un objeto produce inquietud y extrañeza. La transformación de mujer a muñeca, en la cual es improbable detectar algún rasgo fisionómico auténtico, envuelve la imagen en un tono perverso dentro de su apariencia de absoluta docilidad.

 

Elisa Balmaceda, Bad Robot, 2008, Objetos encontrados y artefactos electrónicos en desuso sobre estructura mecano, 190 x 100 x 160 cm. Cortesía CCPLM

 

Elisa Balmaceda, Bad Robot (detalle). Cortesía CCPLM

 

Cecilia Avendaño, Mazapán S/T, 2009, Fotografía Color impresión Giclèe, papel algodón 310 gsm y montaje digital, 100 x 100 cm. Cortesía CCPLM

 

 

Jugarreta: Arte Contemporáneo

Cecilia Avendaño / Elisa Balmaceda / Jorge Cabieses / Juan Céspedes / Pablo Ferrer / Jorge Gonzalez Lohse / Mariela Leal / Norton Maza / Marcela Moraga / Elio Pez / Eugenia Vargas

Del 27 de mayo al 28 de agosto 2011

Centro Cultural Palacio La Moneda

Galería Lateral / nivel -3


[1] Sus antecesoras son Devota (que acompañó a Chile Mestizo en 2009), China Boulevard (que acompañó a La Antigua China y el Ejército de Terracota en 2009-2010) y Chilensis, realizada con motivo de las celebraciones del Bicentenario en septiembre de 2010.