En Chile, el fenómeno de los visuales se hace parte de la reyerta artística con su panteón de mitos y seres extraordinarios. Antes, cabe mencionar, expuestos ya los argumentos euterpicos, el arribo del cine, siete años después de lo hecho por los hermanos Lumière, a Valparaíso, a través de una proyección realizada en la sala Odeón, de varios cortos documentales filmados en dicha ciudad.
La televisión, con holgado retraso respecto a lo realizado por la BBC en 1927, llega tres décadas después, siendo la Universidad Católica su primer practicante. Y citando los acuerdos de un erosionado trozo de historiografía local, que podrían tener asidero para una investidura de embajador solamente, anclada en un inconsciente colectivo sumamente alerta, el video arte reconoce a su primer referente, entre las sombras cordilleranas de este largo y angosto territorio, en Juan Downey, habitando Nueva York y sus sombras edilicias en los años setenta; si no hay acuerdo en ello, los otros nominados son los agrupados bajo el rótulo de la transdisciplinaria Escena de Avanzada.
Juan Downey, still del film The Looking Glass (1981). Cortesía de Cea
Desde el año 2001, la comunidad electroacústica del país organiza el festival Ai – Maako, alternando su emplazamiento entre Santiago y Valdivia. La palabra, extraída del idioma Selknam y que significa al espacio mágico al que acceden los chamanes para realizar curaciones, estabilizar al mundo y otros procedimientos fabulosos, en el imaginario corresponde a la cuarta parte de una cordillera celestial, la sección oriente; lugar donde nace todo lo existente. La instancia reúne anualmente a músicos que se adhieren a lo experimental, desde la independencia y lo académico, lo imperioso y lo espontáneo, para dar a luz a nuevos mundos.
En este recipiente aparece Pueblo Nuevo, un sello Netlabel, fundado en el año 2005, por Mika Martini y Daniel Jeff, dos músicos electrónicos, quienes apostaron por las facultades directivas de la web y la cultura libre, asumiendo la postura política que hay en ello, frente a sellos discográficos y grandes corporaciones, mainstream y medios de comunicación masivos, acogiendo a creadores fuera de lo “oficial”, generando una “electrónica con denominación de origen”, apelativo que arma el enganche con el mundo popular y folclórico no solo de Chile, sino también de Sudamérica.
F600 – Frank Benkho – Adduce en vivo en El Niu. Foto: Carlos Vergara
Pueblo Nuevo en Matucana 100.”La Monine” en el lanzamiento del disco “Vesania”, por Dr.800XL + invitados. Foto: Sofía Santelices.
Cuenta hasta la fecha con un catálogo de setenta y ocho álbumes, acompañados de videoclips, registros documentales, fotografías, material informativo, radio online, archivos podcast y otros elementos que conforman el armamento necesario para dar la batalla.
Entre los afiliados aparecen, en formato solista o en colaboraciones diversas, Dj Fracaso, Lluvia Ácida (Rafael Cheuquelaf y Héctor Aguilar), Pirata, Materia Prima, El Sueño de la Casa Propia, Lars from Mars, los ya mencionados fundadores y muchos nombres más, llegando a superar la centena.
Materia Prima y su máquina “jaiva” Tercermundo. Cortesía Materia Prima
La música visual o live cinema, como estándar de la presentación en vivo, junto a los medios electrónicos y al sincretismo de los estilos, ajenos a lo comercial, entablan la conexión entreverada en un espacio contenedor compartido.
Para enseñar, en la operación de la muestra que revela una totalidad, enuncio primero, “La idea, canto a la Federación Obrera de Magallanes”, de Lluvia Ácida, año 2007. Estilo minimalista, sencillez melódica y rítmica mezclada con sonoridades acústicas venidas del folclor, desarrollan en la estructura de cantata, la narración de los hechos ocurridos en la Federación Obrera de Magallanes, el 27 de junio de 1920, matanza ejecutada por la Guardia Blanca, milicia al servicio de la oligarquía de la región.
La Idea, canto a la Federación Obrera de Magallanes, Lluvia Ácida, 2007. Cortesía Pueblo Nuevo
Digo después, “Synco soundtracks”, año 2009. Basada en la novela homónima de Jorge Baradit, ficción ucrónica que reconstruye el destino del exprimido proyecto cibernético de la Unidad Popular, donde se convierte a Pinochet en un héroe del pueblo y se prolonga el soplo de la mencionada iniciativa, con final impensado; es una colaboración transdisciplinaria que exhala rugidos metálicos y evoca los espacios perdidos de una dimensión inexplorada por las esquinas espinosas de la conciencia.
Si por Materia Prima deambula un proyecto que interactúa con el software de manera orgánica, física, con movimientos que habitan el baile en mayor medida que sus colegas, desarrollando un trabajo rítmico, una ortopedia del hardware, más cercano al concepto habitual de instrumentista, DJ Fracaso, “Cadáver de perro al sol”, año 2011, ensambla las figuras del DJ y el VJ en un solo cuerpo, excéntrico collage, acumulación saturada de imágenes extraídas de los mass media, intervenidas con programas de la vieja escuela y de avant-garde, planificando los contrapuntos en el juego del sampler, desplegado en los intervalos de estilos musicales extremos, integrados en concepciones temporales que invocan a la germanidad de la agrupación Kraftwerk, invariable y disciplinada, reflejo mecánico de los sonidos, frutos de una sociedad tecnificada -en todos los convocados un recuerdo latente, una experiencia, la de sentir el peso de los amarres, entre la obra de Stockhausen y la cultura de masas-.
DJ Fracaso en el Club Normal, 2009
Mika Martini se abandera con la música concreta, elaborando sonidos minimalistas que, a manera de traducción, derrotado por la infamia que habita en ello, diría resultan abstractos, pero igualmente ocupados por un interés etnográfico que rescata melodías de pueblos originarios. Ejemplos de tal son el disco “Mestizo” y su versión retocada, años 2007 y 2009 respectivamente. A la vez, el músico desarrolla variables al presentar su trabajo en vivo; siendo una de matiz bailable donde las obras mencionadas despliegan sus partes, otra de carácter experimental, donde el factor visual se integra a la performance, para ser la tercera lo realizado por “Chiste”, dúo junto a Daniel Jeff, alguien siempre cercano al sonido de las pistas de baile, sin embargo, la dupla juega también con las arritmias.
Entrevista a Mika Martini y presentación en vivo Festival de Netlabels Noa Noa. Cortesía Mika Martini
Federico Shumacher, de la vanguardia académica, con “[In] disciplina”, año 2007; ruidos organizados en secuencias atonales que dejan asomar, como los intersticios de las nubes la luz en las tormentas, estructuras melódicas y rítmicas sin contratiempos. Primer disco monográfico publicado por el maestro de la vieja y todavía fértil escuela, resumen de diez años de trabajo. Cabe mencionar, igualmente, el premio Qwartz obtenido el año 2006 por su trabajo “50 años de música electroacústica en Chile (1956 – 2006)”, al mejor de su género. Fue también favorecido con semejante galardón, tres años después, el músico apodado Pirata, con “Minimental [pn006]”, valorado como la mejor novedad en el circuito de la electrónica independiente.
Otros propósitos, fuera del netlabel, también enlazados por el diálogo entre las diversas disciplinas artísticas y el uso de la tecnología, son la obra Bugs, de Gonzalo Geraldo y Mario Mora, colaboración interdisciplinaria presentada en el XI Festival de Música Contemporánea de la Universidad de Chile, bajo la consigna del proyecto GEMA, donde se entablaron relaciones audiovisuales basadas en el accidente, activadas a través de softwares imaginados en un laboratorio académico.
Mientras, en la obra “Tótem”, concierto corporal electroacústico del colectivo La Vitrina, con Exequiel Gómez y José Miguel Candela en la dirección, puesta en circulación el año 2005 y cumpliendo su última temporada el pasado año, la danza contemporánea ha ejecutado la interpretación de una obra musical, generada por el movimiento de los bailarines mediante sensores dispuestos en el piso y un computador que origina variantes sonoras; todo acaecido en el radio de un círculo, sacado de la forma del kultrun, donde la cosmogonía mapuche es representada para recapitular en lo sagrado y esencial de ser humano. Claro, hay que mencionarlo, con la herencia del ballet Jooss, conjunto clave en el desarrollo de la danza moderna, se funda la primera escuela de danza en Chile, en el año 1941, una transferencia de conocimiento que puso al arte del movimiento criollo en la primera línea de los acontecimientos vanguardistas, luego cumpliendo implacablemente la norma, anquilosado académicamente, propiciando el nacimiento de espacios donde circulan nuevos aires en el presente.
Tótem, del Colectivo La Vitrina, concierto-corporal-electroacústico, 2006. Foto: Rafael Edwards
Tótem, del Colectivo La Vitrina, concierto-corporal-electroacústico, 2010
Constatamos lo polifacético, una vez más, al revisar los hechos. Música, cine, televisión, danza y video arte, con sus respectivas vicisitudes, confluyen ahora para consumar las consignas del live cinema, la música visual, electroacústica, corporal y otras categorías, algunas aquí no expuestas y otras por venir, como prácticas del arte contemporáneo. Ya no existe línea troncal que sostenga lo contenido por la esfera del arte: es un recuerdo, pertenece a un espacio-tiempo superado.
Podemos también, a estas alturas, situar a la mente como la madre, la matriz en la construcción de la realidad, un motor de las representaciones y, como tal, del conocimiento, a partir de la información que los sentidos le proporcionan en sus contactos con el mundo.


