En el capítulo Placing yourself en Worldchanging, A user´s guide for the 21st century, se plantea una nueva forma de hacer lugares (place making). Una manera activa de entender el tiempo y el espacio circundantes a través de la interacción personal con el espacio (horizontal) y el tiempo (vertical) que nos rodea.

¿Dónde estoy? ¿Qué hay abajo? ¿Cómo se llama ese cerro? ¿Qué sucederá aquí la próxima estación? ¿Quién estuvo acá antes que yo? Son preguntas que funcionan como una primera aproximación a respuestas personales, más allá de herramientas de mapeo tradicionales, para entender el lugar que habitamos como un espacio natural y abrir un espacio de libertad sensorial para encontrar respuestas intuitivas a la biogeografía.

 

Del proyecto Esferas Verdes Involuntarias, que consiste en la generación de una red de ecosistemas a pequeña escala con las condiciones necesarias para atraer vida silvestre, transformando las áreas verdes disponibles (jardines, terrazas, balcones, plazas, veredas o ventanas)

 

Estas preguntas se pueden responder desde distintas disciplinas y usando diversas herramientas, siendo el naturalismo mi elección personal, lenguaje que he posicionado como base de mi trabajo en los últimos años y que considero puede ser una herramienta efectiva hoy en día para conectarse al mundo que habitamos y para construir identidad y ciudadanía. Este último punto me interesa especialmente, ya que la exploración científica ciudadana puede convertirse en un instrumento valioso para recolectar datos, interactuar con los ecosistemas locales y defender territorios afectados por ambiciones políticas y económicas desmedidas.

Me gustaría compartir con ustedes cómo me he ido ligando a la ciencia ciudadana y al naturalismo. El recorrido de mi aproximación hacia la naturaleza ha sido desde lo general a lo particular, desde lo global a lo local, desde las fotografías hasta la inmediatez de un microscopio.

Comencé recolectando imágenes de animales y paisajes en diarios y revistas chilenas y organizándolas en archivadores. Cuando pude acceder a un computador, coleccioné las mismas imágenes pero en formato digital, realizando estudios naturalistas y recolectando datos a través de Internet sobre animales que nunca había visto en vivo. Después de algunos años, y al tomar conciencia de las limitaciones de la pantalla del computador para aprehender una imagen, decidí profundizar en el tipo de representación científica de la naturaleza utilizado por naturalistas y científicos en sus publicaciones, dado su foco en los detalles e información específica que entrega sobre los especímenes y la exploración directa del tema que conlleva construir la imagen.

 

Una pintora en el Jardín Botánico, Nueva York

 

Actualmente me encuentro terminando mis estudios en ilustración científica en el New York Botanical Garden (NYBG) y participando como artista en visita en el American Museum of Natural History (AMNH). El NYBG es una institución educacional que además acoge una organización de investigación científica; tiene un museo de plantas vivas y un huerto para la comunidad. He tenido la suerte de poder estudiar los programas completos de Ilustración Botánica y de Ciencias Naturales del NYBG (gracias a un proyecto Fondart de becas y pasantías).

Ir entendiendo gradualmente este lenguaje que funciona entre arte y ciencia, estética y utilidad, ha sido un proceso enriquecedor. En la ilustración científica el objetivo es informar, comunicar la estructura y funcionalidad del espécimen siguiendo rígidas convenciones para no dar cabida a la confusión. Hay que comprender el hábitat y la evolución del espécimen para lograr representar el color, la textura y sus rasgos específicos. El aspecto estético es agradable pero secundario, por no decir irrelevante. Lo que personalmente me interesa de este lenguaje es que una vez representado y analizado un espécimen en directo, queda grabado de manera particular en la mente. No se olvida. Se adquiere conocimiento de primera mano. En esta situación la fotografía es casi inútil si no se tiene el espécimen presente.

Los cursos del programa van desde morfología de plantas, anatomía animal, historia del arte botánico, estudio de diversos ecosistemas y biomas, dibujo y pintura de pájaros, mamíferos, nidos, hojas, árboles, ojos, plumas, flores, semillas, huesos e insectos hasta ecosistemas naturales, utilizando acuarela botánica, dibujo a tinta, lápiz a color, gouache, grabado y grafito.

 

 

Las clases principalmente transcurren en salas, ya que la ilustración científica es demorosa y precisa. En contadas situaciones se utiliza el recurso natural del parque. Es importante señalar que este lenguaje es sólo un aspecto del naturalismo, ya que sin agregar el ítem exploración no se puede entender el concepto de naturalismo a cabalidad.

Entre los profesores que tuve en el NYBG, puedo destacar a uno de mis dos gurús o mentores naturalistas (los conocimientos parecieran ser traspasados de boca en boca, a la antigua y con mucha paciencia): la artista inglesa Katie Lee

 

 

Es autodidacta por lo que su técnica es bastante experimental, especialista en aves y especies de mamíferos africanos. Tiene un detallado registro fotográfico de aves locales y realiza safaris y salidas a terreno en Africa junto a otros artistas e ilustradores. También tuve la suerte de estudiar con artistas botánicos como Dick Rauth, Laura Vogel y Wendy Hollender. Los alumnos, la mayoría ya jubilados, son en general ex profesores de biología, investigadores, señoras que salvan caballos abandonados y que intercambian su producción de huevos orgánicos. Algunos compañeros viajan a nadar con ballenas en la Polinesia, otros llegan en busca de ilustrar sus propias guías de hierbas medicinales, otros son calígrafos, jardineros o simplemente amantes de la naturaleza.

Paralelamente, llegué al American Museum of Natural History en busca de técnicas contemporáneas de visualización de especímenes. El AMNH es una de las instituciones naturalistas más importantes a nivel mundial. Además de su colección de especímenes de historia natural y sus famosos dioramas, cuenta con departamentos de Paleontología, Entomología, Zoología de vertebrados e invertebrados, Astrofísica, Ornitología y un Centro de Biodiversidad y Conservación. Todos activos en investigación y exploración.

En este momento entra el factor suerte. Contacté al artista Frank Ippolito, referente mundial en lo que se refiere a la ilustración científica contemporánea y quien trabaja en el museo hace 30 años, en búsqueda de clases. Al no poder pagarlas, me ofreció ser parte del Programa de artista en visita por 6 meses en el Departamento de Paleontología.

 

Frank Ippolito

 

Oficina de Frank Ippolito en el AMNH


Frank es mi otro gurú naturalista y gran amigo. Artista y músico de formación, ha logrado ser creativo en esta estricta disciplina al combinar su educación de artes visuales con diferentes softwares digitales y representando los especímenes en composiciones originales, ligadas al mundo del 3D y del cine.

En el programa estoy aprendiendo algunas de las técnicas contemporáneas de visualización de especímenes: softwares de 3D, pintura digital y fotografía científica y, a través de los meses, he podido relacionarme en directo con los métodos de clasificación, conservación y exhibición utilizados en los diferentes departamentos del museo.

 

Microscopio y fósil. Foto: Fernanda Claro


 

Diorama del AMNH en mantención


Frank le ha exigido a mi ojo identificar cada detalle, cada curva, cada plano de los fósiles con los que trabajamos. No se debe dejar absolutamente nada al azar en este tipo de ilustración de especímenes aun no nombrados formalmente. Según Frank, una persona no ha visto cabalmente un sujeto hasta que lo ha dibujado, y debemos aproximarnos al proceso de dibujo eliminando toda preconcepción que tengamos del objeto a dibujar: removiendo los prejuicios y conocimiento previo que se tenga de la ecuación dibujo, el ojo puede proceder a ver lo que verdaderamente tiene al frente. A partir de este punto, se estudia el espécimen, documentando cada detalle a través de la combinación de líneas, tonos y si es necesario, palabras escritas.

Paralelamente al programa, y también en el museo, comencé un video en colaboración con la artista Macarena Molina, Rock Garden, dos canales de video simultáneos que dialogan en torno a las distintas aproximaciones a la naturaleza que ofrece el AMNH: la artificial, manipulada del museo, estática como un jardín de rocas, y la observación real de los recursos naturales del mismo.

 

 

Durante el último año, comencé algunos experimentos de observación directa de la flora y fauna circundante a través de los proyectos Esferas Verdes (microecosistemas en las ventanas)  y Proyecto Macaroni; la liberación para acceder directamente a modelos de ciencias naturales, poder observarlos en busca de detalles y para entender su comportamiento.

 

Proyecto Macaroni, mi última mascota (proceso)


Gracias a estas experiencias, fui aceptada en el programa de residencia de The Watermill Center,el laboratorio de performance de Robert Wilson. El programa es una excelente oportunidad para aprender de Bob y de los 80 artistas, carpinteros, fotógrafos, jardineros, perfumistas, actores, bailarines y arquitectos en residencia. Se trabaja en conjunto en las labores creativas y domésticas del centro, el que está rodeado por seis hectáreas de parque.

Durante las dos semanas, realicé un trabajado basado en las relaciones del ecosistema local del centro y, a raíz de éste, fui invitada a realizar el taller Botanical Hunt, una guía de exploración botánica intuitiva del parque para los participantes.

Recomiendo a todos los artistas que postulen el año 2012 a esta residencia. Es una excelente plataforma para expandir el trabajo al colaborar con otras disciplinas y acceder a un público nuevo.

 

 

Watermill Center, Long Island, Nueva York

 

The Watermill Totem, obra realizada en el programa de residencia de verano en el Watermill Center, Nueva York, 2011


 

 

DESCARGUE AQUÍ Y DISTRIBUYA EL MANIFIESTO NATURALISTA DE PATRICIA DOMÍNGUEZ

 

ALGUNOS DATOS PARA LOS INTERESADOS EN EL LENGUAJE NATURALISTA EN CHILE

Francisco Ramos enseña ilustración botánica en el Herbarium de Peñalolén (el que acoge el jardín comunitario La Pilpa) y Geraldine MacKinnon, que tiene su propio manifiesto naturalista, enseña ilustración científica y pronto irá a perfeccionarse e ilustrar la colección de plantas chilenas al Royal Botanic Garden en Edimburgo.

Otro gran protagonista chileno es el naturalista Jose Luis Brito, director del Museo Municipal de Ciencias Naturales y Arqueología de San Antonio y del Centro de Rescate de Fauna que alberga el museo. Les recomiendo visitarlo y ver la increíble labor que realizan en la V Región.

No puedo dejar de nombrar a la persona que me introdujo al mundo naturalista: es mi abuelo Gonzalo Domínguez, quien ha recreado en tinta y trupán centenares de imágenes realizadas por los naturalistas que llegaron a Chile, como Rugendas, Graham, Gay, Schmidmeyer, Philippi y Lehnert.

 

Gonzalo Domínguez y su tortuga verde

 

Recreaciones en trupán


Gonzalo, curioso y creativo por naturaleza, arquitecto de profesión y arqueólogo autodidacta por accidente, ha realizado ciertos descubrimientos inéditos en lugares en que ya todo se consideraba conocido, clasificado y recolectado. Sin dar nada por sentado, desenterró un fósil de una especie de ballena única en el mundo, identificó la colonia de tortugas más austral del planeta, ha encontrado varios tesoros indígenas y cachivaches dejados atrás por los conquistadores en un radio de 30 km en el desierto de Atacama, además de conocer Chile completo y su historia como la palma de su mano.

Actualmente es fundamental incentivar esta forma de hacer: explorar personalmente el lugar natural que nos rodea y su historia particular. Utilizar los métodos de exploración naturalistas, no como un intento de volver al siglo XVIII, si no como una herramienta para entender el presente y para conectarnos a los sistemas que habitamos a nivel local y global. Sabemos todo sobre los osos polares, pero casi nada sobre la flora y fauna que nos rodea o sobre los fenómenos climáticos que suceden fuera de nuestra ventana. Creo que esta desconexión es la base de los problemas que estamos teniendo en el mundo y en Chile especialmente, en relación al medioambiente y su degradación.

Este espacio naturalista entre la estética y la información es el que me interesa transformar en base de mi trabajo artístico. Rescatar el aspecto social que tiene y ha tenido el naturalismo como un “arma” para integrar conocimientos, explorar el mundo donde vivimos y lograr cambios sociales en un nivel profundo y silencioso. Una especie de “activismo naturalista”.

 

EL CONTEXTO NATURALISTA EN NUEVA YORK

Finalmente, me gustaría poder compartir información y fotos de las distintas iniciativas ligadas al naturalismo que he podido visitar y participar en Nueva York. Estoy segura de que lo que estas instituciones y personas están creando puede ser de inspiración y referencia para los interesados en el tema.

-El Jardín Botánico del Bronx, su invernadero, huerto comunitario, programa de educación y su galería de arte botánico del ASBA.

 

Huerto de Niños em el Jardín Botánico de El Bronx, Nueva York

 

-El Parque Wave Hill con sus invernaderos temáticos y sus colecciones de plantas acuáticas e invernaderos temáticos

 

Wave Hill

 

-El nuevo ecosistema del parque aéreo Highline, en pleno Manhattan

 

 

-La presentación de Spice Trade Expedition del artista Jon Corhs, quien realizó un viaje ilegal en canoa por el río Hudson, documentando y recolectando datos sobre las plantas productoras de saborizantes en New Jersey.

- La charla de Mark Dion en el New School sobre sus sistemas de recolección, clasificación y aproximación al naturalismo.

- La exposición Ecoaesthethic, realizada por SEA (Social Environmental Aesthetics) en Exit Art.

-La charla donde Stephen Quinn, director del Departamento de Exhibiciones del AMNH, relata su viaje en búsqueda del mismo lugar en el que taxidermista Charles Akeley se basó para realizar su famoso diorama de Gorilas en el Hall Africano y donde tuvo una llamada crisis de conciencia al matar a los especímenes. Esa crisis lo llevó a instaurar el primer Parque Nacional africano y a utilizar el naturalismo como activismo medio ambiental. Casi 100 años después, Quinn obtiene una beca de Artists for Conservation y viaja al lugar para darse cuenta que ya apenas quedan gorilas por los problemas con los guerrilleros y que el Museo está perdiendo la posibilidad de informar a sus miles de visitantes sobre la actual situación de esos animales embalsamados que han hecho famoso al museo.

 

 

- El programa de documentales y exposiciones de la New York Horticultural Society.

- La exposición de Asuka Hishiki, una de las principales exponentes de ilustración botánica actualmente por su detallada técnica.

- El Festival of Ideas organizado por el New Museum, donde pude ver en vivo el proyecto Window Farms de huertos en ventanas y hacer un tour de malezas por el barrio para apreciar sus “servicios ecológicos”.

- El proyecto de Hudson Valley Seed Library, del cual seré parte la colección  2012. (http://www.seedlibrary.org/catalog/artpacks/)

-Dos iniciativas que parten desde las artes visuales en relación a jardines verticales y jardines comestibles en el espacio íntimo de la casa son: Hundertwasser y su manifiesto Window Dictatorship and Window Rights, en el que concede permiso a los arrendatarios para utilizar el espacio que alcancen con sus brazos fuera de su ventana; y los proyectos del artista Fritz Haeg Edible States, en el que jardines comunitarios o privados se convierten en huertos, y Animal States, el que intenta acoger a animales en ciudades, malls, garages, parques, carreteras, jardines, estacionamientos y barrios. En Occidente es algo relativamente nuevo, pero la necesidad de obtener comida y de utilizar los espacios de manera inteligente está haciendo de estas iniciativas un referente urbano.

-Jardín vertical en Nepal donde se cultiva comida en cada rincón

 

 

-La Guardia Corner Garden, jardín urbano comunitario y ecosistema perteneciente al proyecto: National Wildlife Federation’s Backyard Project.

 

Jardín Comunitario La Guardia

 

-Huerto urbano Eagle Street Rooftop Farm

 

 

Huerto urbano arriba de un galpón


-Restaurante Belle, Books and Candle, que cultiva sus verduras en el techo del edificio.

-Y lecturas recomendadas: The One straw revolution, de Masanobu Fukuoka, sobre su método de agricultura natural, y la publicación del MIT, Leonardo, sobre arte, ciencia y tecnología.

 

Mi escritorio, con un caballo de Charles Knight en la ventana. Este dato es muy emocionante para mi. El primer libro que me compré con mi plata cuando chica fue un libro de Charles Knight sobre Cómo dibujar animales. Y ahora vengo a saber que trabajaba en el Museo de Historia Natural (el que está lleno de sus pinturas y dibujos) y que una de sus esculturas estaba en mi escritorio. Cómo son las vueltas de la vida… Acá hay un poco de información sobre este gran dibujante de animales y dinosaurios.