La feria de arte Ch.ACO cerró ayer su tercera edición, hasta ahora la mejor estructurada y más profesional. La mayoría de las galerías reportó ventas, y se sintió, por primera vez en este evento, la “energía de una feria”. Ch.ACO puede convertirse, a partir de ahora, en uno de los espacios más importantes de movilización del arte contemporáneo en la capital chilena.
Ch.ACO 2011 tuvo más espesor organizacional y más público que en años anteriores, y definió con más claridad su estrategia: ser selectiva en la selección de galerías –a través de un Comité Editorial internacional-; convocar a invitados extranjeros de renombre – como los curadores Gerardo Mosquera, Fabio Castelli y Chus Martínez- para dar charlas y realizar recorridos por instituciones claves –como el Museo de Artes Visuales (MAVI) y Matucana 100- y por talleres de artistas en la capital y en Valparaíso; organizar concursos y eventos de calle para atraer visitas (Ch.ACO se Moviliza); incluir exhibiciones de universitarios y el primer pabellón del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (CNCA); continuar con el concurso Entre Ch.ACO y Finlandia; e instalarse en el Centro Cultural Estación Mapocho, en pleno centro de Santiago, un lugar más accesible y mejor acondicionado para su montaje.
La primera edición de Ch.ACO tuvo lugar en el Club de Planeadores de Vitacura y la segunda en Casas de Lo Matta, en Las Condes, ubicaciones de difícil acceso por transporte público. La mudanza a Mapocho es un primer cambio positivo. “Ch.ACO estaba en búsqueda de un lugar apropiado, y finalmente lo encontró”, dice Gonzalo Pedraza, director de Artes Visuales de Matucana 100 y curador de la sección Project Rooms de la feria, junto a Ursula Dávila-Villa, del Blanton Museum of Art.
Vista parcial de los Project Rooms, Ch.ACO, 2011
La primera edición de Ch.ACO fue bastante pequeña, conformada en su mayoría por galerías chilenas invitadas por sus directoras. El segundo año se inscribieron muchas más, en el afán de Ch.ACO por ser una feria inclusiva, pero ello puso en riesgo la calidad. En su tercer año, Ch.ACO ha sido más selectiva. Invitó a Alma Ruiz, curadora en Jefe de MOCA (Museum of Contemporary Art, Los Angeles, California); María Iovino, curadora independiente enfocada en el campo de la creación joven de América Latina; y Gustavo Arróniz, director de la Galería Arróniz Arte Contemporáneo (México) a seleccionar las galerías participantes, garantizando así cierto nivel de calidad, como lo hacen algunas de las grandes ferias del mundo, como Art Basel, Frieze y The Armory Show. Este es otro paso acertado en el camino de perfilar a Ch.ACO como una “feria de arte contemporáneo”.
En su ánimo por internacionalizar el aún incipiente mercado chileno, Ch.ACO convocó este año a más galerías extranjeras que nacionales -20 frente a 14- y a coleccionistas y curadores de otros países, como Sofía Hernández Chong-Cuy, de la Colección Cisneros, y Dolors Sala Fenés, que trabaja con las adquisiciones de Arte Latinoamericano en el Centre Pompidou de París, y que “vino a Chile con una lista de compra de más de 50 artistas”, según Irene Abujatum, una de las directoras de Ch.ACO.
La feria también dio continuidad a los Project Rooms, una sección especial en la que curadores invitan a espacios y artistas nacionales y extranjeros a exhibir dentro de un marco más arriesgado y experimental que el del stand. Este año los Project Rooms, curados por Pedraza y Dávila-Villa, se enfocaron el cruce entre América Latina y los países bañados por las costas del pacífico.
Barbarita Cardozo, Made in China, 2010, Project Rooms (galería nueveochenta, Colombia)
“Chile siempre ha tenido una relación compleja con la región Latinoamericana. Siempre ha sido un outsider, y quizás su relación con la Costa del Pacífico es la más apropiada. Lo que nos interesa es la ‘invención de Oriente en Chile’, el Oriente de la ficción chilena y no el verdadero. Oriente en Chile es una ficción, una construcción, un estereotipo, y estamos conscientes de ello”, dice Pedraza.
Los Project Rooms, y la charla MoCA & MoCA, una conversación que tuvo lugar entre Alma Ruiz (Guatemala/USA), curadora del Museum of Contemporary Art (MoCA) de Los Ángeles, y Yukie Kamiya (Japón), curadora Jefe del Museo de Arte Contemporáneo de la Ciudad de Hiroshima –moderada por Dávila-Villa-, fueron dos abrebocas de lo que será de aquí en adelante el norte de Ch.ACO: convertirse en la “feria de arte de la Costa del Pacífico”.
“Hay muchas ferias de arte latinoamericano que se identifican como tal, como Pinta Londres y Pinta Nueva York, ArtBO (Bogotá), ArteBA (Buenos Aires), y Ch.ACO no quiere ser una feria de arte latinoamericano, aunque estemos metidos en Latinoamérica, porque creemos que tenemos que empezar a generar otras visualidades. Cuando vienen los curadores de afuera a buscar arte chileno, no lo encuentran, porque no se parece al arte colombiano o al venezolano. Por eso decidimos mirar para otro lado, la Costa del Pacífico. Y si podemos crear una feria de arte de la Costa Pacífico, es decir, la APEC del arte, sería estupendo”, dice Abujatum.
La única feria de arte en Chile quiere traer galerías y coleccionistas de Asia, y particularmente de China, un país que apunta a convertirse en la primera potencia mundial, y cuyo mercado del arte está en auge gracias al rápido poder adquisitivo alcanzado por compradores jóvenes, coleccionistas e inversionistas en arte contemporáneo. Pero, ¿con que incentivos traerlos al fin del mundo? En Beijing hay dos ferias de arte, y el aislamiento geográfico de China –lo que implica altos costos de traslado de obras, artistas, galerías y su personal- juega en contra de una mayor participación foránea en su mercado. Por otro lado, las compras suelen ser endogámicas: en China los chinos compran arte chino, y en Latinoamérica todavía estamos aprendiendo a comprar a artistas no regionales.
Abujatum dice que una de las estrategias para traer coleccionistas, galeristas y curadores de afuera ha sido hacer coincidir la feria con otros eventos regionales. Este año, por ejemplo, Ch.ACO coincidió con ArtRio, la primera feria que se realiza en Río de Janeiro, y con la Bienal de Mercosur, en Porto Alegre (Brasil). De este modo, un extranjero puede venir a Chile no solo para pasar seis días en la feria, sino para cumplir una agenda más amplia en la región.
“Estamos preparando el terreno. Queremos que las galerías extranjeras vendan. No queremos que nuestro mercado, que es incipiente y está recién partiendo, solamente se compre a si mismo. Durante todo el año, las galerías locales se pueden aprovechar de esta coyuntura; las galerías internacionales solo tienen seis días. La idea es que el nuevo público le compre a galerías chilenas, y que el público que compra en Chile le compre a galerías extranjeras”, explica Abujatum.
Con la interconectividad global, el rápido flujo de información y el constante ir y venir de artistas y galeristas por ferias, bienales, residencias y mega exposiciones, la idea de Ch.ACO no luce tan descabellada. Ya los artistas, los curadores, los críticos, las ferias, todo el sistema, no pertenecen a un solo lugar. Bernardita Mandiola, asesora independiente de arte, opina que “Chile tiene una relación super fuerte con la Costa Oeste de Estados Unidos, sobre todo con California, aunque no tanto con Asia”.
“En California está el mix latino, el clima es similar al de Chile y también es un país sísmico. California tiene más relación con Asia por una cuestión histórica, que data de 1920, primero con Japón y después con China. Ahora, el tema de traer a galerías asiáticas a Chile es lo de menos, porque una galería que vende viaja lejos. Por otro lado, el mercado del arte está atravesando un período de incertidumbre. Muchos países están en plena crisis financiera y otros están por caer. Chile está bien, y eso es un incentivo. Nosotros tenemos una inmigración asiática importante en Chile, pero es relativamente reciente. Ch.ACO tendría que trabajar con esa inmigración, por ejemplo, trayendo a un artista coreano joven a que haga una intervención en el Barrio Patronato. Esa comunidad debe integrarse al mundo del arte”, comenta.
Abujatum cree que empezar a convencer a galerías europeas o norteamericanas de venir a Ch.ACO no va a ser tan fácil, porque ya han hablado de lo que eso significa. “Pero si generamos una relación con los mercados que hoy día están siendo mucho más poderosos y ubicamos de a poco a las galerías de esos países, obviamente la gente va a interesarse mucho más en esta feria. Tiene que ver absolutamente con una estrategia de mercado. Se tiene que vender y tiene que haber una buena oferta: buenas galerías que traigan a sus coleccionistas, y que éstos coleccionistas se relacionen con Chile. En esta última edición de Ch.ACO, por ejemplo, una revista colombiana trajo a diez empresarios que se relacionaron con sus pares en Chile”, dice Abujatum.
Se refiere a la revista ArtNexus y su concurso EFG Bank &ArtNexus Latin American Art Award, un premio de adquisición de la obra de un artista latinoamericano emergente con un proceso de preselección en cuatro ferias de arte latinoamericano contemporáneo, que este año son ArtBo, Bogotá (del 21 al 24 de octubre de 2011); Sp Arte, São Paulo; Arte Ba, Buenos Aires y Ch.ACO.
Los objetivos del premio son promover la producción de artistas contemporáneos emergentes y fomentar el conocimiento de las ferias regionales de América Latina entre los coleccionistas del mundo. Luego de completar el grupo de cuatro candidatos se seleccionará al ganador.
En Ch.ACO ganó el premio la chilena Voluspa Jarpa, representada por la galería Isabel Aninat, y que actualmente participa simultáneamente en las bienales de Mercosur y Estambul. En Sp Arte ganó Thiago Rocha Pitta, de la galería A Gentil Carioca (Río de Janeiro), y en ArteBA Matías Duville, de la Galeria nueveochenta (Bogotá).
Obra de Voluspa Jarpa en Isabel Anitat. Seleccionada para el EFG Bank &ArtNexus Latin American Art Award
“En esta edición de Ch.ACO hubo muchos premios, como el de ArtNexus, el de Finlandia, la CCU y el CNCA, y eso es muy positivo. También hay que destacar que el día de la inauguración se generó una mezcla muy exquisita: había socialité y coleccionistas, pero también artistas y académicos, gente de izquierda y de derecha. La feria estuvo mejor que nunca. Participaron galerías buenas de otros países con propuestas super interesantes y funcionó mejor el formato, era mucho más ordenado todo. Se notó que hubo una curatoría”, opina Mandiola.
Ch.ACO también organizó una serie de visitas de curadores internacionales a talleres de artistas, como la realizada por el empresario, coleccionista y curador italiano Fabio Castelli a Gracia Barrios (Premio Nacional de Artes Plásticas 2011) y José Balmes. “Fue extraordinario haberlos visitado”, comentó Castelli en una de las charlas de Ch.ACO, titulada Compromiso de Coleccionista, en la que también participaron los coleccionistas Pedro Montes, director de la galería chilena D21, y Alejandro Zaia, presidente de la feria Pinta.
Zaia tiene 25 años viniendo a Chile. Tiene “muchos amigos ricos y a ninguno se le ocurre invertir en arte, porque le parece exótico”.
“Hay un divorcio fenomenal entre el arte y cómo asignan sus recursos. No entienden el arte como un medio de inversión que se puede disfrutar, así como disfrutan de su casa en Zapallar. El coleccionismo requiere de una labor de educación por parte de instancias como esta feria, las instituciones estatales y las empresas. Hay que demostrar que comprar arte es un buen negocio. El arte se revaloriza. Aún habiendo comprado sin rigor al principio, un coleccionista tendrá más dinero hoy que cuando comenzó. En Chile, el crecimiento económico no va de la mano del coleccionismo. En Perú, por ejemplo, se está viendo un crecimiento muy fuerte en el coleccionismo de fotografía, y en Colombia se ha vuelto cool coleccionar arte”, señaló Zaia en la conferencia.
Para Abujatum, el mercado del arte en Chile tiene que empezar a fortalecerse por la educación, la generación de audiencias y el contenido, más que por el comercio en sí mismo. Estos son los objetivos de la Fundación Ch.ACO, actualmente en proceso de creación.
Compromiso de Coleccionista. Fabio Castelli, Irene Abujatum, Alejandro Zaia y Pedro Montes
BALANCE
A diferencia de las dos ediciones anteriores, en la tercera versión de Ch.ACO hubo una mejor tasa de retorno para las galerías extranjeras, como Espacio Mínimo (España), Revólver (Perú), House of Propellers (Inglaterra) y Arróniz (México).
House of Propellers apostó por reunir en un mismo espacio a dos artistas de orígines y trayectoria disímiles: el chileno Gerardo Pulido y el mundialmente reconocido Damien Hirst. La curadora chilena residente en Londres, Cecilia Brunson, los unió formalmente a través de los acabados metalizados de sus trabajos. Las cinco serigrafías de mariposas de Hirst, valoradas en 11.000 dólares cada una, se vendieron el segundo día de la feria. Pulido vendió cuatro de sus trabajos, que fluctuaban entre los 600.000 y 1,2 millones de pesos. “Sabíamos que venderíamos a Hirst, pero las ventas de Pulido nos hacen aún más felices”, dijo Brunson.
Serigrafías de Damien Hirst en House of Propellers (Inglaterra)
Obra de Gerardo Pulido en House of Propellers (Inglaterra). Foto: Bernardita Bennett
La galería Sicardi (Houston, EEUU) vendió un díptico de Liliana Porter y una pieza de Marco Maggi que consistía en diminutos grabados sobre papel de aluminio insertados en marcos de diapositivas. Esta galería también mostró unos delicados trabajos en papel recortado y dibujado de Ricardo Lanzarini y unas obras meticulosas y coherentes en material y contenido de Miguel Angel Rojas, realizados con pequeñísimos recortes de billetes de dólar y de hoja de coca.
Ignacio Liprandi Arte Contemporáneo, de Argentina, ofrecía la obra de Eduardo Navarro, en la que destacaba una serie de dibujos lúdicos y de estética precaria, realizados a partir de historias criminales que le fueron contadas por unas ex presidiarias. Pese a su belleza y la historia detrás de estos dibujos, no se vendieron.
Eduardo Navarro en Ignacio Liprandi Arte Contemporáneo
Arróniz también se arriesgó y presentó la obra de un solo artista, Agustín González, de 32 años. “Todo el trabajo parte del dibujo como detonador y de él se despliega a diferentes medios de representación. El dibujo funciona entonces como un dispersador inmediato de ideas por el cual las figuras a narrar se hacen visibles y sirven tanto de bocetos para otras piezas como para piezas finales”, dice el artista. En su obra se conjugan paisajes y simios, piedras y cometas, personajes protagónicos que se manejan a manera de serie. Su obra se vendió muy bien, incluidos ocho dibujos sacados de sus croqueras, en 400 dólares cada uno.
De las galerías nacionales, destacaron en ventas la nueva XS, Patricia Ready, AFA, D21 y Die Ecke.
Patricia Ready vendió dos fotografías con costuras de hilos de oro o cobre de Livia Marín, una obra de Claudio Correa, y dibujos y una pintura de gran formato del joven artista Adolfo Bimer. Ready presentaba además los trabajos de Sebastián Mahaluf, Nicolás Grum, Paula Anguita, Antonia Cruz, Alejandro Quiroga, Fernando Prats y Cristián Silva-Avaria.
Stand de Patricia Ready en Ch.ACO 2011
Isabel Aninat exhibía obra de Voluspa Jarpa, incluido un díptico de páginas de documentos desclasificados por la CIA, seleccionado para el premio de adquisición EFG Bank &ArtNexus Latin American Art Award. Se vendieron en 450.000 pesos cada una. Isabel Aninat también mostraba trabajos de Catalina Mena, Malú Stewart, Lotty Rosenfeld, Paula de Solminihac, Francisca Eluchans y Manuela Viera-Gallo.
Stand de Isabel Aninat en Feria Ch.ACO 2011
Viera-Gallo también mostraba en La Central (Colombia) una serie de trabajos con la imagen de Augusto Pinochet. Vendió una fotografía de una serie en la que la artista “quema” su rostro. La otra pieza era interactiva y consistía en un gran mural con la fotografía del ex presidente y una burbuja de diálogo en la que los vistantes podían escribir sus comentarios.
Manuela Viera-Gallo en La Central
La Central también presentó a los artistas Diego Fernández, Alejandro Moreno y Felipe Arturo.
Stand de La Central en Ch.ACO 2011
En AFA, la pieza estelar era la escultura/pajarera de Cristián Salineros, un artista que ha venido trabajando sistemáticamente en grandes escalas y con formas orgánicas. La compró un importante coleccionista chileno.
Detalle de dibujo sobre poliéster de Bernardo Oyarzún, en Galería AFA
D21 vendió trabajos de Gabriel Osorio y Diego Fernández. Loewenthal , que mostraba videos y un par de esculturas de Cristián Silva, y obras de Mario Navarro, Alfredo Jaar, Víctor Pavez, Francisca Aninat, Francisca García, Carlos Navarrete y Mónica Bengoa, vendió grabados.
Stand de Florencia Loewenthal en Ch.ACO 2011
Obra de Cristián Silva en Loewenthal
Die Ecke destacó en la feria por reunir en su stand a tres artistas mujeres que ganaron premios durante -o pocos días antes- de la inaugurada la feria: Johanna Unzueta, ganadora del concurso Entre Ch.ACO y Finlandia; y Alejandra Prieto e Isidora Correa, primer y segundo lugar, respectivamente, en la recién creada Beca CCU. Los premios impulsaron la venta de sus trabajos: un candelabro de carbón tallado y pulido, en el caso de Prieto, y dos llaves de agua realizadas en fieltro de fibra natural, en el caso de Unzueta. Die Ecke también vendió dos “frottages” de la serie Property Lines, de Francisca Benítez, y cuatro dibujos gofrados de imaginario floral de Julen Birke.
Stand de Die Ecke en Ch.ACO 2011
Obra de Johanna Unzueta en el concurso Entre Ch.ACO y Finlandia
Una de las galerías que tuvo mayor éxito fue XS. Vendió muchas de las obras de los artistas emergentes que representa. Esta galería es nueva y es su primera participación en la feria. Los trabajos que ofrecía eran accesibles en cuanto a precio y visualidad. Vendió dos de Paula Dittborn, uno de Nicolás Radic –que exhibe actualmente en la galería-, seis de José Benmayor, uno de Pablo Serra, uno de Francisca Valdivieso -un “descubrimiento”- y uno de Francisca Benedetti.
Stand de XS en Ch.ACO 2011. Al frente: Nicolás Radic. Siguen: Pablo Serra y José Benmayor
Otros artistas emergentes chilenos con una obra ya consistente presentes en la feria eran Benjamín Ossa (Artespacio) y Yaikel (GKO Gallery).
Los montajes más ingeniosos fueron los de Plop!/LNGCh y Móvil; los más limpios y cuidadosos, los de Superespecio y AFA, todos de Chile.
En Ch.ACO se lanzó además un proyecto innovador, Motel Producciones, una iniciativa que promoverá el arte contemporáneo en Chile, impulsada por el artista y productor musical chileno residente en Nueva York, Iván Navarro, el artista y curador Camilo Yáñez, la actriz y productora Javiera Parada, y el abogado y coleccionista Felipe Velasco.
El proyecto, que busca dinamizar, desarrollar, producir e intercambiar proyectos de arte contemporáneo desde Santiago de Chile, inicia sus actividades trayendo a Chile, en el contexto de la Feria Ch.ACO 2011, una de las últimas piezas de la serie Mondrian Fan Club, del artista filipino David Medalla.
Motel Producciones complementó la exhibición con un programa de intervenciones sonoras de artistas nacionales, entre ellos Montaña Extendida junto a Nicolás Rupcich.













