“desde niño construía marionetas para darle movimiento a los objetos que construía y los presentaba para navidad… a veces trabajaba con pequeños vidrios dibujados, que los pasaba por luz para mostrar movimiento, tenía 16 años y me divertía”

Juan Pablo Langlois

Papeles Sádicos, la obra que presenta Juan Pablo Langlois en colaboración con Nicolás Superby y Joaquín Cociña en la 10ma Bienal de Video y Artes Mediales (BVAM), combina la fragilidad y baja tecnología de sus esculturas de papel con la animación stop motion, la manera más artesanal de hacer animación. Ambos lenguajes se articulan amablemente, derivando en tres piezas de video de estética precaria y espíritu juguetón y violento a la vez.

 

Esta obra viene de un impulso experimental del artista: la destrucción de ocho de sus esculturas de papel encolado y cartón (Papeles Ordinarios, 1995), figuras humanas de tamaño levemente inferior al natural, susceptibles de desaparecer en el tiempo por su carácter efímero. Las esculturas son destruidas, reconstruidas y animadas por medio del mecanismo de la fotografía cuadro a cuadro, creando el movimiento en ellas. Por medio de estos movimientos, algo que el artista echaba de menos en implícita rigidez de sus figuras, cada pieza se renueva y “cobra vida”, generando un espacio donde la disolución tiene sentido estético.

Conversamos brevemente con Juan Pablo Langlois sobre esta serie de trabajos que expone en el Museo de Arte Contemporáneo (MAC) de Santiago, como parte de la curatoría Deus Ex Media realizada por la brasileña Paula Perissinotto para la BVAM.

 

Todas las imágenes son cortesía de Galería AFA

 

¿Cómo comenzó tu interés por animar tus esculturas?

Empecé a aburrirme de las esculturas en papel y había decidido no trabajar más el tema, más bien había pensado en destruirlas en un acto específico, como hacer una pira y quemarlas. Por casualidad me tocó compartir un espacio en galería AFA con Joaquín Cociña, él instalando un dibujo-animación y yo instalando la escultura Leda y el Cisne. Me interesé por la técnica de su movimiento que era en base a fotografías, en cambio el de Leda era mecánico (el mismo que está en la bienal). Mi problema con la escultura era que, aún siendo figuras de cartón y papel, quería que se aproximaran a una realidad, obviamente mental. Incluso les había colocado pelo real, labios y ojos pintados con pintura cosmética, para generar puntos de conexión con lo real.

La violencia y la destrucción están presentes en tu trabajo, incluso en los de connotaciones más eróticas. ¿Crees que el contenido de tu obra refleja la violencia que comunican los medios y lo que puede llegar a ofrecer y significar la tecnología? ¿Crees que las figuras que destruiste en Papeles Sádicos igual quedan inmortalizadas en otro medio, el video?

Me interesé por el movimiento y el relato que se generaban en los dibujos de Cociña. Así, decidimos ensayar otra aproximación a la realidad, que sería la de una nueva vida: la destrucción. Nos juntamos con el cineasta Nicolas Superby e iniciamos la destrucción de algunas esculturas, cuidando que la escena que representaban las esculturas fuese el eje articulador del relato. Es decir, llevar esta realidad mental de las esculturas a un punto más extremo.

Esta obra marca una nueva etapa en tu trabajo. ¿Crees que en estos tiempos los artistas deben de algún modo “subirse al carro de la tecnología”?

No creo que un artista se sienta forzado a subirse al carro de la tecnología para mantenerse vigente. Cualquier camino sincero es válido. Ni yo mismo sé si seguiré en este carro… Desde luego, el último video, La Playa, es una filmación en tiempo real más próxima al cine. Para mí esta experiencia fue una más, que me obsesionó, condición fundamental para que me motive a hacer algo.

 

 

¿Puedes contarnos cómo ha sido el proceso de colaboración con Nicolás Superby y Joaquín Cociña? ¿Cómo realizaron el trabajo en conjunto?

Cociña trabajó fuertemente en el primer video (la niña que movía la cabeza) y luego abandonó el equipo por su partida a Holanda. Continuamos Nicolás y yo. El resto del trabajo lo realizamos en conjunto Nicolás y yo, en todos los roles: fotografías, guión, destrucción, edición, etc. Nicolás ha sido un apoyo fundamental en lo tecnológico, materias en las que yo soy ignorante.

Trabajar con la escultura es mucho más inmediato. ¿Te frustró un poco el ritmo pausado que requiere el cine, y sobre todo del stop motion, para poder obtener un resultado?

Me costó un poco aceptar la lentitud de las grabaciones pero uno se acostumbra al ritmo diferente de dos tecnologías de resultados absolutamente diferentes; de la estática de las figuras en el espacio real, a la dinámica más extrema del stop motion.

¿Cuál es para ti la importancia de una instancia como la Bienal de Video y Artes Mediales?

No había tenido experiencias de participación en bienales de video pero es un género atractivo. Hay que verla para opinar mejor.

 

 

Juan Pablo Langlois Vicuña (Santiago de Chile, 1936) es escultor e instalador. Entre los años 1952 y 1962 estudió arquitectura en la Pontificia Universidad Católica de Chile y en la Universidad Católica de Valparaíso. Recibió la influencia de Joseph Albers, profesor de la Bauhaus, en un curso de seis meses que el profesor dictó en Chile. Identificándose muchas veces como “Vicuña”, sus primeros trabajos artísticos estuvieron relacionados con su formación de arquitecto y consistieron en indagaciones en torno al arte óptico. A finales de la década del sesenta abandonó esta vertiente para desarrollar un trabajo de orden conceptual realizado en papel, cartón y madera, donde puso acento en la reflexión crítica de la sociedad chilena.

Sus obras se vinculan al arte pop al mezclar materiales y procesos de la cultura popular -desechos de la vida cotidiana contemporánea-, que relaciona con ideas de la permanencia de la obra de arte y de los objetos, el rechazo a lo industrial, el tema de la identidad personal y de los pueblos americanos.

Al apreciar sus instalaciones, realizadas con un realismo prolijo y artesanal, resalta la caducidad de los materiales empleados, fotografías intervenidas, paisajes, retratos, papel, alambre, plasticina, armazones de plástico, los que refuerzan la idea de precariedad y fugacidad en los temas planteados, el consumismo de la vida moderna, los modelos foráneos impuestos por la televisión y el olvido o rechazo de los valores propios.

En 1969, en el Museo de Bellas Artes, exhibió su emblemática instalación Cuerpos Blandos, donde una manga de polietileno de 300 metros de longitud, rellena con papel de diario, recorrió las instalaciones del museo. Entre 1973 y 1979 su trabajo se centró en figuras hechas en papel de diario y cola, representaciones a escala natural de figuras humanas y animales, automóviles y árboles, fachadas de casas y objetos. En 1979 abandonó temporalmente la escultura y su trabajo se concentró en una serie de obras de naturaleza variada. En 1987 comenzó a trabajar con plasticina, realizando una serie de figuras. En los noventa, Langlois realiza obra donde lo cómico se inserta en lo serio, lo grotesco en lo trágico, lo puro en lo impuro y lo feo en lo bello, gestos recurrentes en todo su trabajo. Otro tema que el artista ha trabajado durante mucho tiempo es el de las identidades, la suya propia y la de América, haciendo una fuerte crítica a los modelos internacionales de belleza que se han impuesto y manifestando un rechazo a la invasión de los modelos entregados por la televisión, los malls y el creciente consumismo.

Uno de los materiales más usados por el artista ha sido el papel de diario, el cual ha sido encolado en algunas ocasiones para dar vida a cuerpos. También ha trabajado fotocopiando imágenes habituales de la vida social de diarios.

Nicolás Superby Aguirre (Santiago de Chile, 1979) ingresa a la Escuela de Cine de Chile el año 2001, donde decide abrirse camino en el área de la Dirección Artística y también en la Dirección de Fotografía. En el 2006 obtiene una beca para realizar un Máster en Producción y Dirección Artística Cinematográfica en la ESCAC (Escuela de Cine y Audiovisual de Cataluña) en Barcelona, España. Luego de su estadía en Barcelona vuelve a Santiago de Chile a realizar talleres de Dirección Artística, integrándose al staff de profesores de la Escuela de Cine de Chile.

Junto con las clases en la Escuela, realiza una serie de trabajos fílmicos, donde se desempeña principalmente como Director de Arte y Fotógrafo de cortometrajes. Entre el 2009 y 2011 realiza una serie de videos, Recetario/Papeles Sádicos, junto al artista Juan Pablo Langlois, trabajo que ha sido presentado en las ferias de arte contemporáneo Ch.ACO (Chile), ArtBO (Bogotá) y Contemporary Istanbul (Estambul) y en 2011 en la Galería AFA (Santiago).

En estos momentos se encuentra realizando la post-producción de su primer largometraje, Isidora, un documental sobre la vida y obra de la escritora y dramaturga chilena Isidora Aguirre Tupper.

Joaquín Cociña (Concepción, Chile, 1980), vive y trabaja en Amsterdam, Holanda. Es licenciado en Arte por la Universidad Católica de Chile. Ha realizado exposiciones tanto en Chile como en el extranjero. Además, se ha desempeñado crítico de arte, académico, escritor, ilustrador, dibujante, escenógrafo teatral y diseñador. Ha publicado cuentos, cómic y crítica.