Catalina Bauer es una artista movida por la intuición, un disparador creativo casi perdido entre tanta mecanicidad de la producción contemporánea. Como investigadora formal, se deja llevar por elementos como la línea y el contorno, el color, la acumulación y la repetición, y los materiales, siendo por lo general éstos últimos los que dictaminan muchas de las decisiones relacionadas con los anteriores.
Catalina Bauer, Lleno de algo y de nada, vista general de la muestra en el Museo de Artes Visuales (MAVI). Foto: Tomás Rodríguez.
Algunas veces, sin proponérselo, encuentra la forma y el método que dirigirá el proceso –un proceso espontáneo y, sin embargo, controlado- en el accidente: en los cabellos que han caído en las baldosas de la ducha, en experimentos con aguarrás y alquitrán. No fuerza el material: lo deja fluir, lo deja ser y, al manipularlo, lo deja hablar.
Los materiales usados por Bauer poseen resistencia y rigidez, son económicos y eficientes. Con ellos construye esculturas simultáneamente orgánicas y mecánicas, donde las pugnas entre azar y control -o entre accidente y estructura- son esenciales.
Catalina Bauer, Lleno de algo y de nada, en el Museo de Artes Visuales (MAVI). Foto: Tomás Rodríguez.
Catalina Bauer, Lleno de algo y de nada, en el Museo de Artes Visuales (MAVI). Foto: Tomás Rodríguez.
Su trabajo se puede asociar a corrientes y movimientos del siglo XX, como el modernismo, la escultura estadounidense de los años 60, y el neoconcreto. Sin embargo, lo que prevalece es un acercamiento muy personal, intuitivo, meditativo y sensorial, una experimentación con las tensiones entre lo orgánico y lo geométrico.
En su obra, tanto la presencia del cuerpo humano -su relación con el espacio y el objeto escultórico y, a la vez, la del objeto escultórico con el espacio-, así como de ciertas manualidades elementales, como trenzar, tejer, urdir o moldear, nos evocan el gesto creador primigenio de un ser ancestral.
Catalina Bauer expone hasta el 31 de enero parte de su trabajo reciente en una muestra titulada Lleno de algo y de nada en el Museo de Artes Visuales (MAVI). La exposición es parte de la Beca AMA, con la realizó una residencia de tres meses en el espacio Gasworks, en Londres. Algunos de los trabajos e ideas gestados durante esa experiencia son exhibidos aquí. La artista nos los presenta en esta nueva sección de Artishock, Visita Guiada. Así comienza el recorrido
Catalina Bauer, Columna (3era versión, blanco y natural), 2009-2011, 80 centímetros de diámetro x 4 metros de alto, 130 kilos de elásticos. Foto: Tomás Rodríguez.
Catalina Bauer, Columna (3era versión, blanco y natural), 2009-2011, 80 centímetros de diámetro x 4 metros de alto, 130 kilos de elásticos. Foto: Chi-Hua Salinas Sung
Catalina Bauer, Columna (3era versión, blanco y natural), 2009-2011, 80 centímetros de diámetro x 4 metros de alto, 130 kilos de elásticos. Foto: Chi-Hua Salinas Sung
Catalina Bauer, Columna (3era versión, blanco y natural), 2009-2011, 80 centímetros de diámetro x 4 metros de alto, 130 kilos de elásticos. Foto: Chi-Hua Salinas Sung
Columna (3era versión, blanco y natural), 2009-2011
80 centímetros de diámetro x 4 metros de alto
130 kilos de elásticos.
Esta es la tercera versión que hago de esta escultura, y la última de la serie. En esta ocasión la hice más gruesa; había proyectado para la exposición hacer un “bosque de columnas”, pero esa idea me resultó demasiado ambiciosa, así que al final decidí invertir toda la energía en una sola y hacerla más monumental. Cambié nuevamente el color respecto de las otras versiones, y lo organicé en degradación desde el café (color natural de los elásticos) al blanco. La intención era producir una relación con el espacio por contraste, y que el objeto se recortara del fondo (muros blancos y suelo de madera). Al mismo tiempo me interesaba que esta nueva versión no sólo apelara al objeto arquitectónico, sino también a algo natural, que su propia presencia, su corporalidad, la sensación de peso y fluidez, funcionaran como un elemento central, que organiza y da inicio al recorrido de la exposición.
Catalina Bauer Cesta Nº3, 2010, objeto tejido con elásticos de hule, 10 x 12 x 10 centímetros. Foto: Chi-Hua Salinas Sung
Cesta Nº3, 2010
Objeto tejido con elásticos de hule
10 x 12 x 10 centímetros.
Este pequeño objeto forma parte de una serie de esculturitas, algunas anteriores a la Columna, y fue elegido como la imagen de la exposición ya que expresa en su simpleza y pequeñez el gesto que creo está presente en toda la muestra.
Catalina Bauer, Diamantes, 2011, serie de cinco monocopias en agua, alquitrán sobre papel, 120 x 80 centímetros c/u, Edición de 2. Foto: Chi-Hua Salinas Sung.
Catalina Bauer, Diamantes, 2011, serie de cinco monocopias en agua, alquitrán sobre papel, 120 x 80 centímetros c/u, Edición de 2. Cortesía Fundación AMA
Catalina Bauer, Diamantes, 2011, serie de cinco monocopias en agua, alquitrán sobre papel, 120 x 80 centímetros c/u, Edición de 2. Cortesía de la artista
Catalina Bauer, Diamantes, 2011, serie de cinco monocopias en agua, alquitrán sobre papel, 120 x 80 centímetros c/u, Edición de 2. Cortesía Fundación AMA
Diamantes, 2011
Serie de cinco monocopias en agua. Alquitrán sobre papel
120 x 80 centímetros c/u
Edición de 2
Hace un año había vuelto a trabajar con alquitrán, material que conocía de una experiencia en México el 2007. Lo retomé porque sabía que podía derretirlo o diluirlo y luego volver a endurecerlo, y yo justamente quería rigidizar unas esculturas blandas. Entonces fue en ese proceso que accidentalmente eché alquitrán diluido con aguarrás en el agua, y en vez de adherirse al objeto se expandió, flotando como pasa cuando hay derrame de petróleo en el mar. Entonces puse un papel encima y noté que toda la mancha oleosa se traspasaba registrando cada detalle del movimiento y las distintas tonalidades que daba el alquitrán, desde el negro a unos tonos dorados. Entonces abandoné mi idea inicial y me puse a imprimir; cada vez el resultado era distinto, una sorpresa. Entonces me di cuenta que las posibilidades eran infinitas y que necesitaba salir del asombro a través de un elemento de contención. Entonces comencé a buscar algún elemento de contraste a todo lo orgánico y fluido que se expresaba el material. Me interesaron los cortes de diamantes, primero por la aplicación de una geometría muy armónica y variada, y luego porque referencialmente se establecían varias conexiones con el alquitrán, como su origen subterráneo, y el hecho que ambos objetos devenían en objetos valor (así como el arte). Y por contrastes, como su apariencia material y el uso que le damos.
Catalina Bauer, Textilería, 2011, serie de dibujos, punta seca sobre papel vegetal montado sobre fondo negro, 30 x 40 centímetros c/u. Cortesía Fundación AMA
Catalina Bauer, Textilería, 2011, serie de dibujos, punta seca sobre papel vegetal montado sobre fondo negro, 30 x 40 centímetros c/u. Cortesía Fundación AMA
Textilería, 2011
Serie de dibujos
Punta seca sobre papel vegetal montado sobre fondo negro.
30 x 40 centímetros c/u
Estos trabajos están hechos presionando el papel con una punta seca hasta que se quiebra, pero sin romperlo. Eso produce esta línea blanca y hace que el soporte se englobe un poco, generando un leve volumen. Hasta ahora había desarrollado una línea de dibujo muy orgánico y espontáneo, y esta vez quise hacer una serie más sistemática, donde la imagen fuera producto de un programa y de líneas rectas. Tome unos textiles de Annie Albers como referencia y repliqué el modelo en donde ella va rotando un triángulo. Es un homenaje a A.A. y un ejercicio de repetición/meditación; es como tejer dibujando.
Catalina Bauer, No me detengas (al fondo), 2011, serie de siete fotografías digitales, 105 x 105 centímetros. Edición de 3. Foto: Chi-Hua Salinas Sung
Catalina Bauer, No me detengas (al fondo), 2011, serie de siete fotografías digitales, 105 x 105 centímetros. Edición de 3.
No me detengas, 2011
Serie de siete fotografías digitales
105 x 105 centímetros.
Edición de 3.
Este es el trabajo que hice durante mi residencia en Gasworks (Londres), algo que surgió inesperadamente. Al comienzo me costó adaptarme a estar sola y a no tener mayores vínculos con el contexto, ni responsabilidades, en fin… La residencia ofrece mucho: la ciudad, los museos, los contactos, tener tres meses para ti sola, un taller y todo el apoyo que te haga falta, pero también para mi fue la oportunidad de –por un rato- no hacer nada, entrar en ese estado de aburrimiento (o de introspección), que más que cuestionarme tanto, se trataba de convivir contigo misma, y volver a encontrar la comodidad en eso. No me detengas surge de un momento en la ducha, ratos largos donde me entretuve dibujando sobre las baldosas de la pared con los pelos que se me caían. Luego de varios registros de intentos por graficar algo, le mandé un mail a Gerardo Pulido de lo que estaba haciendo, y me contestó con una imagen de la serie de pinturas de Brice Marden “Cold Mountain”. Me impresionó el parecido y entender la vuelta que me había dado. Lo siguiente fue enfatizar el gesto y repetirlo en siete variaciones de lo mismo.
Frivolité (Catalina Bauer, Gerardo Pulido, Francisca Sánchez, Cristián Silva, José Luis Villablanca, Ana María Yaconi, Francisca Yánez). Foto: Chi-Hua Salinas Sung
Frivolité (Catalina Bauer, Gerardo Pulido, Francisca Sánchez, Cristián Silva, José Luis Villablanca, Ana María Yaconi, Francisca Yánez). Foto: Chi-Hua Salinas Sung
Frivolité (Catalina Bauer, Gerardo Pulido, Francisca Sánchez, Cristián Silva, José Luis Villablanca, Ana María Yaconi, Francisca Yánez). Foto: Chi-Hua Salinas Sung
Frivolité (Catalina Bauer, Gerardo Pulido, Francisca Sánchez, Cristián Silva, José Luis Villablanca, Ana María Yaconi, Francisca Yánez). Foto: Chi-Hua Salinas Sung
Frivolité (Catalina Bauer, Gerardo Pulido, Francisca Sánchez, Cristián Silva, José Luis Villablanca, Ana María Yaconi, Francisca Yánez).
Este trabajo es parte de una serie que he ido desarrollando y que parte de las ganas de tejer y de confeccionar algo grande. Para eso he tenido que pedir ayuda, y esa experiencia de trabajar con colaboradores ha ido tomando cada vez más fuerza y acaparando mi interés. El año 2009 estuve juntándome a tejer con un grupo de mujeres del taller de tejido en La Casa de la Mujer en Huamachuco, Renca. Fueron algo más de nueve meses en que nos veíamos una o dos veces a la semana, tiempo en el que compartimos mucho y que dieron como resultado Chacra, un gran paño ondulante y pesado, muy difícil de montar… muy cargado.
Para esta exposición pensé pedirle ayuda a algunos amigos artistas; en otras ocasiones he trabajado con estudiantes de arte y creo que en la medida que esto de la colaboración surge como una necesidad real del proyecto, las cosas fluyen mejor.
El diseño de Frivolité es un círculo en el suelo que se encaja “y se mete” en la arquitectura. Justamente como es un trabajo que se adapta, decidí instalarlo en donde el espacio del museo es más complejo. El contorno de la obra podía corresponderse con la curva del techo de la sala. Es una decisión bastante formal, pero a veces es necesario. Ahora lo que busco en ampliar la escala es transformar el acto de tejer en algo escultórico, más físico. Me interesa mucho la experiencia de este proceso, pero me sigue importando también el resultado, la cosa, eso que queda como testigo y prueba del tiempo, del trabajo y del cariño invertido.
Catalina Bauer, Lleno de algo y de nada, vista general de la muestra en el Museo de Artes Visuales (MAVI). Foto: Chi-Hua Salinas Sung
Catalina Bauer, Lleno de algo y de nada, vista general de la muestra en el Museo de Artes Visuales (MAVI). Foto: Chi-Hua Salinas Sung











