Da placer que a uno lo lean en general, y si son compañeros de profesión, aún más. Y también se aprecia el feedback del lector, sean los comentarios complacientes, críticos o bellacos, pues de todo se saca algo positivo.
Arranco con este comentario porque una compañera de profesión que aprecio y respeto, me dijo cuando yo me encontraba en el stand de Artnexus en la feria que era ‘poco objetivo y profesional’ decir aquello que yo dije en mi primera crónica con relación a que no me habían dado una tarjeta VIP. Recuerdo aquí exactamente lo escrito: “Así es harto difícil escribir con un mínimo de objetividad de esta feria.”
Pabellón de acceso a ARCOmadrid. Foto: Paco Barragán
Esta persona lo refirió en su reseña de ARCO de la siguiente manera: “[…] A pesar de que cada año se critique a la feria por cualquier motivo merecido o no (incluso este año hubo quien se quejó de no poder hacer una crítica por no haber recibido un pase “vip”) en todas sus versiones la feria de arte Arco siempre es maravillosa –pienso; […]’.
Acepto esta interpretación, pero no la comparto y diré por qué.
En primer lugar, todas las críticas son subjetivas, pues el arte es algo totalmente subjetivo y no una ciencia exacta. Pensar lo contrario es sencillamente un ejercicio de auto-engaño. En mi caso, considero que estoy haciendo un ejercicio de honestidad al plantear una situación de desconsideración profesional, y me viene a la cabeza aquella estrofa de Calle 13 de su hit Siempre digo lo que pienso: “Me censuraron por razones obvias/Porque fui más honesto con ustedes que lo que fui con mi ex-novia”.
En segundo lugar, existe una cortesía profesional no escrita que dice que a los colegas de profesión del sector se les entrega una tarjeta VIP. Eso es así. El hecho es que yo fui director artístico de CIRCA Puerto Rico y presidente del Comité de Selección de PhotoMiami entre 2007 y 2009. Jamás ARCO tuvo esa deferencia conmigo cuando todas las otras ferias sí lo tuvieron. Y eso es un detalle feo y poco profesional. Y el hecho de que haya sido crítico con la feria no debe alterar esa regla para nada.
Y, en tercer lugar -y esta es una conversación que ya tuve con Sam Keller (el antiguo director de Art Basel) en el 2004, o sea, que el tema ya viene de muy atrás-, la razón por la que me molesta es por el desprecio profesional de muchas ferias hacia los críticos de arte y los curadores –sé que el caso de los artistas es aún peor, pero no toca ahora-, y me explico a continuación.
El pabellón 10 visto desde arriba, con obras de Antoni Tàpies y Adriana Molder y una zona de descanso. Cortesía ARCOmadrid
Los críticos de arte acceden a las ferias con su pase de prensa, pero de ahí no pasa la cosa. O sea, ya para el resto de las actividades lúdicas están vetados y han de buscar el amparo de un generoso coleccionista o galerista que les invite a alguna de las recepciones o presentaciones afterferia.
Los críticos son los que escriben de las ferias y hacen que se conozcan nacional e internacionalmente, y sin la prensa cualquier feria se quedaría en un acontecimiento apenas local. (Sin ir más lejos, el lector se está enterando ahora mismo de ARCO porque yo le estoy haciendo partícipe de mi experiencia).
Y, en este mismo sentido, la presencia de los curadores es también importante en tanto en cuanto tienen la posibilidad de ver obra de artistas jóvenes o no tan jóvenes, pero no tan conocidos. Porque las ferias, al fin y al cabo, son magníficas plataformas para dar a conocer propuestas que aún no tienen cabida en museos o grandes galerías.
Y sólo basta ver la cara de felicidad de un galerista cuando un curador elige a un artista para incluirlo en una exposición (como ocurrió ahora, por ejemplo, con Adriana Bustos, cuya obra se pudo ver en el Solo Project de Ignacio Liprandi, y que fue seleccionada por la curadora Berta Sichel para una exposición que se celebrará en solo unos meses en el CAAC de Sevilla), que además implica que la obra se queda en España y el galerista se ahorra el coste del transporte de regreso.
Entonces, sinceramente nos merecemos un poquito de respeto, ya que si somos parte del circo, o si se quiere, sus bufones de corte, pues que sea hasta el final.
Por estas razones y por otras que no voy a explicar aquí, me parece que simplemente he expresado una situación paradójica e injusta, y el que se haya molestado por mi ironía, tant pis.
Y qué mejor que Calle 13 para zanjar el asunto con elegancia : “Conformarse y dejar de insistir/Es como ver a alguien ahogándose y dejarlo morir”.
Galería Chantal Crousel, en la sección Solo Objects. Foto: Paco Barragán
Isaque Pinheiro, Encima de Terra e debaixo do Ceu Ybakatu, Espaco de Arte, en la sección Solo Objects. Foto: Paco Barragán
DEL OBJECT AL PROJECT
En cuanto a la feria, así por encima no me quedo corto si afirmo que ha estado gris y en la aséptica aunque no tan kitsch tónica de Art Basel Miami Beach (ABMB), y con propuestas poco arriesgadas.
Todo ello, supongo, refleja el momento de incertidumbre social, económica y política que vivimos, y que halla su eco en una oferta más conservadora.
La pregunta ahora es si ARCO tiene que ser una feria más atrevida y transgresora. En ello está, presiento, aunque los tiempos no acompañan.
Vayamos entonces a un análisis más conceptual de la feria, con aquí y allá algún ejemplo práctico.
Empecemos por las novedades de la feria. En este sentido, creo muy oportuno poner aquí el link a una entrevista realizada al director de la feria por la web especializada hoyesarte.com en la que el señor Urroz habla de las novedades.
Entre las novedades mencionadas por el director de ARCO, destacan los Solo Objects.
Lo que es una gran novedad, al final se ha quedado en un más que aburridísimo parquecito de esculturas tradicional, mal montado, en el que la mayoría de las obras pasan desapercibidas.
Todo ello recrea más bien un cuadro de De Chirico, uno con esas típicas plazas que salen, por ejemplo, en Canción de amor (1913). La acumulación de objetos en ARCO sugiere, ahora que lo pienso, la misma desértica y triste soledad que los espacios vacíos dechiriquianos. Siento la mismísima sensación de extrañamiento al ver este cúmulo de obras sin ningún concierto ni diálogo.
Y en cuanto a la idea de presentar esta sección como novedad, me temo que se limita a la mera denominación, en tanto en cuanto se trata de una copia mala de ART UNLIMITED, pero sin el espacio ni la ambición de los suizos.
Santiago Sierra, No, Galeria Prometeo, Sección General de ARCO. Foto: Paco Barragán
Pienso que hubiera bastado ahí con un simple y gigantesco NO de Santiago Sierra, y eso sí que hubiera sido un statement.
Ahora solo nos hallamos ante un fallido amén de clásico intento de colocar unas obras a modo de monumento en una pequeña plaza ferial.
Poco más que una simple trouvaille.
Así, la mayoría de las obras, desde Jaume Plensa hasta Isaque Pinheiro o Jean-Luc Moulene no lucen ni relucen.
Obra de Jaume Plensa en ARCOmadrid. Cortesía ARCOmadrid
La única obra que verdaderamente destacaba era la pieza de Marlon de Azambuja titulada Cuestión nacional: 18 banderas de la zona euro hechas a base de cemento, mástiles y resina (210 x 40 x 40 cm cada una) que ilustraban muy categóricamente el naufragio de la idea europea. Se integraba como un guante dentro de la retórica y espacio feriales.
Marlon de Azambuja, Cuestión Nacional, Galería Max Estrella, en la sección Solo Objects. Foto: Paco Barragán
LOS LATIN KINGS VISITAN LOS PAISES BAJOS
Las banderas de Azambuja nos sirven de nexo y pretexto para la siguiente sección: los Solo Projects, que es uno de los elementos destacados de la feria y le da un aire de riesgo.
Los Solo Projects fue una de las iniciativas más exitosas de Rosina Gómez Baeza, una de las directoras que más tiempo estuvo en ARCO, y me parece de justicia recordarlo porque ese modelo, como muchas de las iniciativas de ARCO, fue copiado como modelo ferial a nivel mundial, y, en particular, por ABMB.
Los Solo Projects de ARCO eran originalmente presentaciones de un solo artista con la ambición del site-specifity, aunque muchas veces de facto no lo era, pero sin ningún condicionante geográfico. Desde el año pasado sólo están dedicados a Latinoamérica.
Entiendo la estrategia comercial de ARCO por recuperar Latinoamérica después de que ABMB le ‘robara la cartera’, y también entiendo todo el branding que se está haciendo en torno al arte latinoamericano para auparlo a los grandes museos como la TATE, el Pompidou, el MoMA…; me parece lógico y de justicia. (Es envidiable. ¡Ojalá el arte español fuera capaz de hacer lo mismo!).
Ahora bien, creo que hay estrategias más sutiles y esta que yo llamo el-bricolaje-latin-king me parece bastante burda y demodé: ¿aún hoy en pleno siglo XXI vamos a seguir calificando el arte por la región, el pasaporte o la nacionalidad? Ello solo contribuye al gueto, lo que, paseándose por la sección de los Solo Projects, queda ejemplificado de manera caricaturesca.
¿De donde son artistas como Alexander Apóstol, Sandra Gamarra o Carlos Garaicoa? ¿Importa?
Creo que lo que ha de importar es que la obra sea de calidad.
Debemos rehuir cualquier reduccionismo nacionalista burdo. Al artista latinoamericano no le reporta nada estar en una sección con solo latinoamericanos, al igual que tampoco le reporta nada estar en una exposición de artistas latinoamericanos –¡recordemos sin más el espantoso pabellón latinoamericano en Venecia!- ni estar en una exposición de dizque artistas peruanos. Lo que importa es que esté en buenas exposiciones de tesis por la calidad de su obra y compartiendo espacio con artistas de otras latitudes.
Es una manera obtusa de ver el arte que poco o nada tiene que ver con nuestro mundo contemporáneo. Y tal vez el lector piense que me estoy poniendo demasiado teórico y exquisito. A lo que yo le contestaría: ¿por qué otras ferias como ABMB, Frieze, el Armory Show, Art Brussels, etc. hace años que dejaron de hacer secciones nacionales o geográficas?
No vi los Solo Projects del año anterior, pero este año no me parecieron especialmente poéticos ni proféticos. También veo que ARCO aún no es capaz de recuperar importantes galerías latinoamericanas –las mexicanas están totally missing cual Jack Lemmon en la película de Costas-Gavras; Kurimanzutto, Enrique Guerrero, OMR…; tampoco estaban galerías como Lucía de la Puente de Lima, Jacobo Karpio de San José o la galería colombiana Casas Riegner; y en cuanto a las brasileñas, pues parece ser que las importantes ya hace tiempo que le enseñaron a ARCO el pulgar hacia abajo como lo hacía Nerón: Raquel Arnaud, Luisa Strina, Nara Roesler, A Gentil Carioca, Mendes Wood, Fortes Vilaça y Galería Leme no enviaron sus huestes.
Entre las propuestas que me parecían más interesantes figuraba sin ninguna duda la artista chilena Voluspa Jarpa con su instalación Minimal Secrets en el booth de la galería chilena Isabel Aninat. Hablamos con ella del proyecto para la feria:
Después me enteré que Voluspa fue premiada con el Premio Illy SustainArt. A eso se le llama tener olfato.
Miguel Angel Rojas delante de la obra El nuevo Dorado en la Galería Sicardi de Houston. Foto: Paco Barragán
Otro de los proyectos más destacados de los Solo Projects fue sin duda la propuesta del artista colombiano Miguel Angel Rojas representado por la Galería Sicardi de Houston. El Nuevo dorado es una pieza ambiciosa hecha a base de coca y de oro que refleja las coordenadas dentro de las que se mueve la obra de Miguel Angel Rojas desde hace algunos años. Abordamos al artista para que nos diga de primera mano cómo surge el proyecto:
La insistencia de lo nacional sigue en la persistencia de ARCO en mantener el denominado país invitado. Este año era el FOCUS Países Bajos.
Ahora bien, sería por mi parte una locura negarme a algo así, máxime cuando conozco el arte neerlandés a fondo y sé de la vitalidad del mismo, pero también sé que uno de los puntos fuertes de la escena neerlandesa es la inclusión y aceptación de artistas de otros lares, desde la sudafricana Marlene Dumas, los españoles Lara Almárcegui y Fernando Sánchez-Castillo, el argentino Raúl Marroquín, hasta las israelíes Yael Bartana o Yael Davids.
La lista es interminable.
Casi la mayor parte de las galerías eran de Ámsterdam: Paul Andriesse, Annet Gelink, Ellen de Bruijne, Martin van Zomeren, Grimm, Juliette Jongma… entonces, ¿por qué no hacer un City Scape: Ámsterdam? Eso es mucho más cool.
Mostrar lo que acontece en una determinada metrópolis y la escena artística local, independientemente de donde hayan nacido los artistas que la conforman, sí que es una manera contemporánea de entender el arte y la sociedad globalizadas en pleno siglo XXI.
Las naciones y el nacionalismo son conceptos caducos incapaces de afrontar los problemas del ciudadano, y el ciudadano al igual que el artista vive en o se desplaza a una ciudad.
Yo, al igual que Nicolas Bourriaud, desconfío profundamente del concepto estado-nación.
El nacionalismo y esa pseudo-vuelta a la Edad Media, que Umberto Eco ya vaticinara allá por el año 1971 en su breve ensayo La edad media ha comenzado ya, que desde aquí recomiendo apasionadamente, constituyen uno de los grandes males del siglo XXI.
No podrá decir el lector que no soy constructivo.
Hablamos con Ellen de Bruijne, una de las galerías más respetadas de los Países Bajos, y cuya presencia en ferias como Art Basel viene siendo habitual. Atesora una experiencia interesante en la feria, pues ha venido participando durante 9 años. Luego dejó de venir. Escuchen la explicación:
OPENING Y GENERAL
Cambiamos del pabellón 8 al 10 y acudimos a la sección Opening: jóvenes galerías europeas, que, según dice el dossier de prensa, va ‘dirigida a galerías de distintos países de Europa con menos de siete años de trayectoria”. La selección ha sido realizada por el curador gallego Manuel Segade.
La verdad es que me encanta esta sección.
Esa idea de ‘hacer Europa’ siempre es muy loable, especialmente ahora que los europeos están hartos de Europa, y más hartos aún del Euro.
Ufff, qué extraño, apenas observo presencia de galerías procedentes de los PIGS. Ya saben ustedes: Portugal, Irlanda, Grecia y España.
Así es como a los burócratas del norte les gusta referirse a las economías débiles del sur ahora que ya hemos dejado de comprar sus BMW y Mercedes. Sólo las portuguesas Caroline Pages y Nuno Centeno y las italianas Monitor y Norma Mangione. Mas no hay que preocuparse, la economía lo resuelve o disuelve todo según se mire.
Fíjense si somos débiles que ya Grecia tiene que entregar parte de su sacrosanta soberanía a fin de que ese engendro llamado Merkozy no les devuelva a la caverna. Claro, Platón opinaría que para ser feliz se ha de ser virtuoso, y que la virtud es cuestión de moderación, y en esto último estoy seguro que hasta él obligatoriamente coincidiría con la Merkel.
Galería Crèvecœur, Jorge Pedro Núñez, El sueño de una casa, 2011, collage sobre papel, 35 x 30 cm. Cortesía Courtesy Crèvecoeur, París. En la sección Opening
Ulrich Beck, el sociólogo alemán y profesor trasterrado a la prestiogiosa London School of Economics y estudioso por excelencia del capitalismo y la globalización –recordemos que fue él quien acuñara hace años el concepto de la ‘sociedad del riesgo’-, predijo en The Guardian de fecha 13 de abril de 2009 que la crisis europea favorecería una mayor integración europea.
Donde erró por completo fue en hacernos creer que esto iba a traer más democracia. Ha pasado precisamente lo contrario: de la democracia hemos pasado a la tecnocracia.
Por lo demás, me decepciona un poco lo que han traído las galerías de la sección Opening, y ni siquiera en galerías que conozco como la belga Tatjana Pieters, la californiana afincada en Berlín Peres Projects o la también berlinesa Figge von Rosen, veo algo paradójico. Todo muy aséptico.
Hablamos con Toke Lykkeberg y, de rebote, Liliana Rodrigues, de la danesa IMO, un artist-run-space que comparte booth con la italiana Norma.
Deseo saber qué interés tiene para un artist-run-space una plataforma comercial como ARCO:
Decido terminar este periplo con la sección general de ARCO entrevistando a Gregor Nusser de la Galería muniquesa Nusser y Baumgart–¡sí lo oye bien, aparte del club de fútbol Bayern y la Oktoberfest hay galerías en Munich!-, cuya presencia en ARCO viene siendo continuada:
Unos stands más allá, en la galería Distrito 4, nos encontramos con la pieza ODIO del artista chileno Iván Navarro, una de sus piezas especulares.
Iván Navarro, Odio, en Distrito 4, en la Sección General de ARCO. Foto: Paco Barragán
Iván Navarro, Odio, en Distrito 4, en la Sección General de ARCO. Foto: Paco Barragán
En resumen: la feria con unas novedades que no lo son tanto y con poco descubrimiento. Pero acaso este auras mediocritas sea lo mejor que le pueda pasar a ARCO en estos momentos de zozobra.
Pronto sabremos si este career path will scale, como dirían los freaks de Silicon Valley.
El tiempo nublado, pero las temperaturas prometen subir.



