Malba – Fundación Costantini presenta Yayoi Kusama: Obsesión infinita, primera muestra retrospectiva en América Latina de la mayor artista japonesa viva. Organizada en colaboración con el estudio de la artista, la exposición presenta un recorrido exhaustivo a través de más de 100 obras creadas entre 1950 y 2013, que incluyen pinturas, trabajos en papel, esculturas, videos, slideshows e instalaciones.

 

Yayoi Kusama, Sala de espejos del infinito – Plena del brillo de la vida, 2011, vista de instalación en el Malba. Foto: Jorge Miño

 

Curada por Philip Larratt-Smith, vice curador en Jefe del Malba, y Frances Morris, jefa de Colecciones Internacionales de Tate Modern, Londres, y curadora de la retrospectiva de Kusama en esa institución, la exposición presenta la trayectoria de esta artista, desde lo privado a la esfera pública, desde la pintura a la performance, del estudio a la calle. Para Francis Morris, el arte de Kusama se ha reinventado repetidas veces, una evolución unificada alrededor de la fuerza de su imagen pública. “Kusama –empeñada siempre en la autopromoción– ha hecho de su extraordinaria figura pública, y de su inmediatamente reconocible marca de estilo, un producto atractivo para el público de todo el mundo”, afirma la curadora.

 

Yayoi Kusama, Infinity Mirror Room – Phalli’s Field (Sala de espejos del infinito – Campo de falos), 1965-2013, vista de instalación en el Malba. Foto: Jorge Miño

 

Yayoi Kusama. Obsesión infinita incluye las series más importantes de sus casi seis décadas de producción artística: Infinity Nets (Redes infinitas) de los años 50 y las Accumulations Sculptures (Esculturas de acumulación), sus performances y happenings neoyorquinos de los años 60, presentes en series como Self-Obliteration (Autoborramiento), y sus pinturas e instalaciones recientes, como I’m Here, but Nothing (Estoy aquí, pero nada (2000-2013), Infinity Mirrored Room – Filled with the Brilliance of Life (Sala de espejos del infinito – Plena del brillo de la vida (2011) y The Obliteration Room (La habitación del borramiento (2002-2013), cuarto blanco que el público intervendrá con lunares de colores a lo largo de la muestra.

 

Yayoi Kusama, intervención de lunares rojos sobre la fachada de Malba. Foto: Santiago Ortí


Yayoi Kusama, intervención de lunares rojos sobre la fachada de Malba. Foto: Jorge Miño

 

Yayoi Kusama, intervención de lunares rojos al interior del Malba. Foto: Jorge Miño

 

Yayoi Kusama, intervención de lunares rojos sobre un conjunto de árboles de la Avenida Figueroa Alcorta. Foto: Jorge Miño

 

Yayoi Kusama, The Obliteration Room (La habitación del borramiento), 2010, vista de instalación en el Malba. Foto: Santiago Ortí

 

La artista argentina Marta Minujín en The Obliteration Room (La habitación del borramiento), 2010, Malba. Foto: Santiago Ortí

 

Yayoi Kusama, The Obliteration Room (La habitación del borramiento), 2010, vista de instalación en el Malba. Foto: Santiago Ortí

 

Yayoi Kusama, The Obliteration Room (La habitación del borramiento), 2010, vista de instalación en el Malba. Foto: Santiago Ortí


También se presenta una intervención con sus icónicos lunares rojos sobre la fachada de Malba y sobre un conjunto de árboles de la Avenida Figueroa Alcorta. “Sus instalaciones recientes son a la vez instancias de cambio y vuelta: un cambio respecto de las prácticas de estudio de los 80 y una vuelta a las experiencias cruciales de los 60. La trama que los conecta es firme, pero mientras que las instalaciones y las performances tempranas, tal como las caracterizó la crítica, eran más bien solitarias, alienantes y psicológicamente cargadas, sus obras ambientales más recientes son espacios sociales en los que los espectadores dicen experimentar placer e incluso una sensación de trascendencia”, explica Frances Morris.

En palabras de Philip Larratt-Smith, “Kusama sufre la enfermedad del verdadero artista, es decir, de la artista como adicta al suicidio, cuya necesidad compulsiva de convertirse y convertir su vida en una obra de arte conjura el miedo a la muerte y a la desintegración psíquica, y le asegura la inmortalidad. La peculiar condición que la ha llevado a sufrir durante toda su vida la ha empujado a un mundo simbólico creado por ella. Ha concebido espacios que nos permiten experimentar los contradictorios mecanismos que se funden en su inconsciente”.

 

Yayoi Kusama, vista de instalación en el Malba.  Foto: Jorge Miño

 

Inauguración de la muestra Yayoi Kusama: Obsesión Infinita, en el Malba, Buenos Aires. Foto: Santiago Ortí

 

Yayoi Kusama, vista de instalación en el Malba.  Foto: Jorge Miño

 

Yayoi Kusama, vista de instalación en el Malba.  Foto: Jorge Miño


En ocasión de la muestra, Malba publica un volumen especial de 232 páginas editado en español e inglés. El libro incluye una sección de ilustraciones en color de las obras presentes en la exposición, ensayos de Larratt-Smith (Canción de una adicta al suicidio) y Frances Morris (Yayoi Kusama. Mi vida, un punto) y una cronología visual de la vida de la artista. Además, como continuación a la colaboración lanzada con el libro Proximidad del Amor de Tracey Emin, Malba y la editorial Mansalva publican la primera traducción al español de dos cuentos de Kusama: El escondite de los prostitutos en la calle Christopher y Acacia, olor a muerte, además de la nouvelle Suicidio doble en el monte de los cerezos, traducidas por la escritora Anna Kazumi-Stahl y su madre, Tomiko Sasagawa Stahl.

 

Yayoi Kusama, I’m Here, But Nothing (Estoy aquí, pero nada), 2000-2013, vista de instalación en el Malba. Foto: Jorge Miño

 

El mundo de Yayoi Kusama

Yayoi Kusama nació en Matsumoto, Japón, en 1929. Después de un poético conjunto de obras semi-abstractas en papel que marcaron sus comienzos en los años 40, creó la célebre serie Infinity Net a fines de los 50 y comienzos de los 60. Estas obras originalísimas se caracterizan por la repetición obsesiva de pequeños arcos de pintura que se acumulan en grandes superficies siguiendo patrones rítmicos. El traslado de Kusama a Nueva York en 1957, donde conoció a Donald Judd, Andy Warhol, Claes Oldenburg y Joseph Cornell, marcó un hito en su carrera artística. De la práctica pictórica pasó a las esculturas blandas conocidas como Accumulations (Acumulaciones) y luego a performances en vivo y happenings, claros exponentes de la cultura alternativa neoyorquina con los que ganó reconocimiento y notoriedad en la escena artística local.

 

Yayoi Kusama, esculturas de la serie Accumulations (Acumulaciones), vista de instalación en el Malba.  Foto: Jorge Miño


Yayoi Kusama, vista de instalación en el Malba.  Foto: Jorge Miño

 

Yayoi Kusama, esculturas de la serie Accumulations (Acumulaciones), vista de instalación en el Malba.  Foto: Jorge Miño

 

 



En 1973 volvió a Japón y en 1977 se instaló voluntariamente en una clínica psiquiátrica, en la que reside desde entonces. A la marcada peculiaridad psicológica de su obra, se suma un amplio espectro de innovaciones formales y reinvenciones que le permiten a la artista compartir con un público amplio su singular visión, a través de los infinitos espacios espejados y las superficies obsesivamente cubiertas de puntos que le han dado fama internacional. En obras más recientes, Kusama ha recuperado el contacto con sus instintos más radicales en instalaciones envolventes y piezas que invitan a la colaboración, obras que la han convertido en la artista viva más célebre de Japón.

“Sus públicos más fieles y otros desprevenidos han visto cómo sus puntos coloridos colonizan las calles, cómo cubren los ómnibus de Matsumoto, las vallas de obras en construcción en Manhattan, troncos de árboles en el Southbank de Londres o la fachada de Malba en Buenos Aires. Llegan sin aviso por las noches, como los tags de los grafiteros, para transformar a su manera nuestras ciudades, convertidas en el mundo de Kusama”, cuenta Frances Morris.

 

 

Yayoi Kusama, 2013. Cortesía: Mlaba – Fundación Costantini

 

ITINERANCIA POR LATINOAMÉRICA


Malba – Fundación Costantini, Buenos Aires

30 de junio – 16 de setiembre, 2013

 

Centro Cultural Banco do Brasil, Río de Janeiro

12 de octubre, 2013 – 26 de enero, 2014

 

Centro Cultural Banco do Brasil, Brasilia

17 de febrero – 27 de abril, 2014

 

Instituto Tomie Ohtake, San Pablo

21 de mayo– 27 de julio, 2014

 

Museo del Palacio de Bellas Artes, Ciudad de México

25 de septiembre, 2014 – 19 de enero, 2015